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viernes, 14 de julio de 2017

Literatura española del Modernismo


El Modernismo surgió en los últimos años del siglo XIX y principios del siglo XX en Europa y en América. Las incipientes corrientes del pensamiento finisecular tenían la intención de renovar la situación social y política, así como las tendencias artísticas del momento, es decir, Realismo y Naturalismo. En un principio el término “modernista” tuvo carácter despectivo ya que era utilizado por aquellos que se oponían a las novedades, pero con el tiempo pasó a designar, sin ninguna connotación negativa, a los cultivadores de esta nueva tendencia. El máximo representante del Modernismo es el nicaragüense Rubén Darío.


Puede decirse que el Modernismo empieza a gestarse en los primeros años de la década de los 80 del siglo XIX. Su desarrollo llegaría hasta la Primera Guerra Mundial. En este periodo se producen acontecimientos como la crisis y el desastre del 98 para España. El año 1898 significó para España la pérdida definitiva de todas sus antiguas colonias americanas. Sin embargo, en 1898 no perdió tanto territorio (Cuba y Puerto Rico en América y Filipinas en Asia) como durante el reinado de Fernando VII de España.


Hay que destacar que la literatura en español desde finales del siglo XIX no tiene su centro de irradiación en España como ocurría en siglos anteriores. En el caso del Modernismo, además, hay que decir que es un movimiento que más bien surge en América. La entrada del Modernismo en España se produjo en 1892 con la llegada de Rubén Darío. El Modernismo en España es incomprensible sin ponderar la aportación de la literatura americana. No hay consenso en la actualidad para el debate “entre los que perciben el Modernismo como opuesto a la Generación del 98 y los que proponen un punto de vista más ancho o "epocal" de la cultura española finisecular”.


El Modernismo supuso también renovación y rebeldía frente a la literatura imperante en la época. Los modernistas innovaron para encontrar otros temas y formas que estuvieran más acordes con sus inquietudes. Una gran influencia para el Modernismo fueron estas dos corrientes literarias francesas: Parnasianismo y Simbolismo. La ruptura modernista también tiene su origen en la crisis espiritual generalizada de finales del XIX, con distintas características a ambos lados del Atlántico. El Modernismo ha sido nombrado como "rebeldía de soñadores". Federico de Onís lo ha definido como "la forma hispánica de la crisis universal y del espíritu que inicia hacia 1885 la disolución del siglo XIX".


En Hispanoamérica, como consecuencia de los sentimientos independentistas y nacionalistas de los Estados que se habían independizado recientemente de la metrópoli o de aquellos que lo harían próximamente, surge el rechazo ante los modelos españoles. Por tanto, los modernistas americanos estuvieron más influidos por escritores europeos, especialmente por los literatos franceses, que por los españoles. Esta intención de separación de lo que había representado una opresión se vio frenada en los viajes de los escritores americanos a Europa y concretamente a España, pues encontraron en España también una serie de escritores sensibles al cambio estético y social. Los viajes supusieron una influencia mutua y un importante acercamiento.


Los modernistas españoles, en cambio, sí fueron influidos principalmente por el Modernismo hispanoamericano, aunque también lo fueron por los parnasianos y simbolistas franceses. Uno de los sucesos más importantes para la España de la época fue, como se ha dicho, el Desastre del 98.


Características


Los rasgos característicos del Modernismo se ven tanto en los temas como en el estilo. En general, desea la armonía, la plenitud y la perfección de un mundo que quieren idealizar y del cual huyen.


Temas


La belleza sensorial y la huida del mundo: los modernistas buscan un mundo más bello y expresivo en donde puedan refugiarse, quieren huir del mundo real, de lo cotidiano y de la rutina abstracta. Por tanto, tienen predilección por el mundo medieval, por el mundo clásico y el Renacimiento, por la Francia de Versailles de los siglos XVII y XVIII y por los lugares lejanos y exóticos. Son comunes los ambientes refinados, e historias en las que aparecen princesas, héroes mitológicos y literarios, etc. El color azul y el cisne son algunos de los elementos favoritos de los modernistas. El azul simboliza la libertad y el cisne representa la tendencia a lo aristocrático (en oposición a lo burgués). Esta tendencia a evadirse del mundo real y buscar otros más bellos tiene relación con el Romanticismo, anterior al Realismo.


El mundo interior del escritor: los modernistas se alejan del Realismo, que se centra en la observación de los ambientes y los paisajes, para pasar a describir sus sentimientos personales, que muchas veces se identifican con el paisaje, que es el reflejo del estado de ánimo del autor. Hay que destacar también el sensualismo y la idealización de la mujer y del amor. En la expresión del mundo interior también encontramos relación con el Romanticismo; aunque, por ejemplo, el amor imposible es tratado de manera distinta.


Estilo


Para plasmar la belleza y su mundo interior, los modernistas escogen cuidadosamente las palabras, para producir efectos de musicalidad y color.



Recurso:


Utilización de una gran cantidad de recursos fónicos como onomatopeyas, aliteraciones, etc.


Uso abundante de otras figuras literarias como metáforas, alegorías, paralelismos y sinestesias.


Empleo frecuente de adjetivación ornamental y de palabras exóticas, cultas y sugerentes que expresen sus sentimientos.


Recuperación de algunos tipos de versos poco utilizados, como el alejandrino o el eneasílabo, aunque se continúan utilizando otros como el endecasílabo y el octosílabo, que ya estaban más que consagrados en la literatura española. También se da una recuperación de estrofas en desuso como la cuaderna vía (que utiliza versos alejandrinos) y se crean nuevas estrofas.


Versificación por pies (distribución idéntica de acentos en grupos de sílabas iguales) para conseguir una acentuación del ritmo.




Parnasianismo y Simbolismo


La influencia de estos dos movimientos, desarrollados en Francia desde mediados del siglo XIX, fueron muy importantes en la instauración del Modernismo en España.


El Parnasianismo, llamado así porque se manifestó con su revista Le Parnasse Contemporain (1866-1876). Esta publicación postula el arte por el arte, lejos de las ambiciones trascendentes y sentimentales que defendía el Romanticismo. Sus partidarios pretendían crear "objetos bellos", abordando temas exóticos y ornamentándolos con un lenguaje sensorial, pero frío; el padre de esta tendencia fue el poeta francés Leconte de Lisle.


El Simbolismo, en cambio, sí que posee una ambición trascendental. La figura principal del movimiento es Charles Baudelaire. Para el autor de Las flores del mal, todo el universo, terrenal y espiritual, forma un conjunto armonioso, unido entre sí por invisibles correspondencias, y la personalidad del poeta es quien se encarga de revelarlas. De esta manera, por ejemplo, una puesta de sol podría verla el escritor como un símbolo de decadencia, así como el amanecer simbolizaría el renacimiento. Este supuesto sugiere al poeta comparaciones, pero fundamentalmente metáforas.





sábado, 8 de abril de 2017

El imaginario de la poesía de Federico García Lorca




 El imaginario de la poesía de Federico García Lorca


 Dice Rodolfo M. Ragucci sobre la poesía de García Lorca: "este eximio y singular poeta se caracteriza por la constante evolución desde lo popular hasta los lindes de la poesía pura. En su producción, es dado observar una extraña variedad de tonos que se suceden o entremezclan: popular, infantil, sencillo, alambicado, subjetivo, realista, misterioso, andaluz, gitano, pintoresco, dramático, tradicional, clásico, modernista, metafórico, parnasiano, ultraísta, ligero, profundo y oscuro; pero es siempre pintor y músico"

Con base en este comentario podemos analizar la obra de Lorca tomando en cuenta dos obras que marcan la cúspide de su quehacer poético desde dos perspectivas diferentes: Con Romancero Gitano (1928) el imaginario fluctúa entre lo gitano, lo popular, lo andaluz, lo pintoresco y el campo; por otro lado, el póstumo poemario Poeta en Nueva York (1940), nos marca ya, desde el propio título, un cambio en imaginario abordado por Lorca; ahora los poemas hablan de los negros de Harlem, de la ciudad, de lo vanguardista, lo surrealista, lo decadente.

Romancero Gitano

García Lorca dice que este libro es “El poema de Andalucía; y lo llamo gitano, porque gitano es lo más elevado, lo más profundo, más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza y universal” Podemos decir, entonces, que al crear el imaginario de Romancero, el poeta lo hacía con la intención de retratar al gitano, al andaluz y a la región de Andalucía

Romance de la luna luna (Fragmento):


La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.



Poeta en Nueva York

“Los dos elementos que el viajero capta en la gran ciudad son: arquitectura extrahumana y ritmo furioso. Geometría y angustia. En una primera ojeada el ritmo puede parecer alegre, pero cuando se observa el mecanismo de la vida social y la esclavitud dolorosa del hombre y máquinas juntos, se comprende aquella típica angustia vacía que hacer perdonable, por evasión, hasta el crimen y el bandidaje”

       La ciudad:

            Si en  Romancero gitano el imaginario y los temas están supeditados por los valles y la naturaleza de Andalucía, en Poeta en Nueva York, es esta misma ciudad y sus adyacencias, con sus callejones y su inmundicias, la que determinan el humor de los poemas. Así lo explica el poeta cuando habla sobre el poema “Vuelta de paseo”: “Pero hay que salir a la ciudad y hay que vencerla, se puede uno entregar a las reacciones líricas sin haberse rozado con las personas de las avenidas y con la baraja de hombres de todo el mundo” (p.141).  Es bien sabido que a Federico le impresionó enormemente esta ciudad, al ver la industrialización, el salvaje capitalismo, la deshumanización de sus habitantes y el trato tan deplorable hacia los afroamericanos. “Yo, solo y errante, agotado por el ritmo de los inmensos letreros luminosos de Times Square, huía en este pequeño poema de inmenso ejercito de ventanas donde ni una sola persona tiene tiepo de mirar una nube o dialogar con una de esas delicadas brisas que tercamente envía el mar sin tener jamás una respuesta” p.141. “Lo impresionante por frío y por cruel es Wall Street” (p. 144) Federico se da cuenta de que no hay otro logar en la tierra donde el alma del hombre se halla perdido de tal manera

       Los negros

Así como los gitanos son personajes frecuentes y centrales del Romancero gitano, aquí los negros son muchas veces los protagonistas de los poemas (CITA): Es indudable que ellos [los negros] ejercen una enorme influencia en Norteamérica y, pese a quien, son lo más espiritual y lo más delicado de aquel mundo. Porque creen, porque esperan, porque cantan y porque tienen una exquisita pereza religiosa que los salva de todos sus peligrosos afanes actuales.” p. 142  García Lorca tenía la misma ansias de plasmar el dolor y la vida cotidiana de unos individuos que se encuentran en las periferias de la sociedad dominante. Pero los negros, a diferencia de lo gitanos, sufren un dolor, si se quiere, menos místico, puesto que las causas de sus penas son muchas y están claramente ejecutadas por los blancos.  Los negros  viven en las periferias de la ciudad porque así se lo han impuesto “las gentes ricas”. Y, a pesar de que la esclavitud fue abolida según los blancos, para los negros esto no parece muy cierto, porque ellos viven en un mundo contrario donde se les siguen negando todas las facilidades y donde llevan la palabra “recelo” marcada en sus frentes. Esta intención de Lorca por retratar aquella “raza de Harlem” se aprecia en los poemas “Norma y paraíso de los negros” y “Oda al rey de Harlem”

 Fuentes:

García, Federico. (2006). Obras completas. III. Barcelona: Instituto Cervantes.

García, Federico. (2004). Poesía completa. III. Barcelona: De bolsillo.

González, María. (s.f). Lorca en lunfardo. Extraído de : http://www.monografias.com/trabajos13/lorca/lorca.shtml


 

El romanticismo en la poesía de Federico García Lorca.



 El romanticismo en la poesía de Federico García Lorca.
         

   La predominancia de los sentimientos, por encima de cualquier explicación racional de las figuras y construcciones poéticas, es un rasgo característico del romanticismo, el cual está presente en la obra de Lorca. El talentoso granadino explota los recursos románticos hasta llegar a los límites del inconsciente, es decir, hasta llegar al surrealismo, el cual se evidencia en todo su esplendor en su libro Poeta en Nueva York (1940), mientras que en Romancero gitano(1928), la técnica que predomina es la unión entre la narrativa y la expresión lírica, dando, en ocasiones, mayor importancia a la evocación de sentimientos y sensaciones, que a la historia que se pretende narrar; uno de los más claros ejemplos de ellos es el poema “Romance sonámbulo” . Para constatar este rasgo de su poética, el propio autor expone en un ensayo titulado Consejos al poeta, sus ideas sobre la poesía: “No expliques absolutamente nada ni te ruborices nunca de tu idéntico temblor ante la mariposa y el hipopótamo.” (Obras completas. III. p. 269) Los poemas son, para Lorca, una extensión de sí mismo, son “carne mía, alegría mía y sentimiento mío." (p. 139)


Romance sonámbulo (Fragmentos):

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
(…)
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
(…)
Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.





 Fuentes.

García Lorca, Federico. (2006). Obras completas. III. Barcelona: Instituto Cervantes.
García Lorca. Federico. (2008). Romancero Gitano. Madrid: Austral
 “La poesía no es cuestión de consonante: es cuestión de corazón” porque su voz “es un clamor oceánico, que no se puede limitar; es un lamento demasiado primitivo y grande, que no admite presidios retóricos.”

Poema Vientos del pueblo me llevan 
Autor: Miguel Hernández
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles

y en medio de las batallas.

Integrantes: Milimar López, Eslany Indriago y Sergio Pineda