viernes, 3 de febrero de 2017

Vanguardia: Expresionismo

Sus representantes prefirieron hablar de "postura vital" que de una corriente entendida como tal. Se identificó con anti-conformismo y sus exponentes fueron vistos como iconoclastas. El movimiento tendría sus momentos estelares durante la segunda década del siglo e inicios de la tercera.
Basándose en la intuición, depura, intensifica e interpreta la realidad, pero nunca se aparta totalmente de ella. Es irracionalista. Entre sus rasgos fundamentales se halla lo que se ha dado en llamar la "poética del grito", de la que habla el crítico Armando Plebe: "entendida como un abrir los ojos de par en par a los aspectos más alarmantes de la realidad […], parece exigir del artista una expresión angustiada y angustiosa, un grito de alarma".
Se niega a captar la realidad a través de las huidizas impresiones del momento, estableciendo jerarquías y una "estilización que deriva en deformación", como señaló Gasch. Los expresionistas utilizaron la caricatura, el guiñol, la máscara y aquellas deformaciones y trazos desgarrados que "expresaran" en sí mismos, desdeñando la armonía impuesta por el impresionismo y convirtiéndose en un arte crítico en su búsqueda de nuevas manifestaciones.
Para todo ello la literatura expresionista se sirvió de recursos como el "flujo de conciencia" (que lo caracterizó en buena medida), el uso de lenguaje desgarrado, la muerte, la violencia y la crueldad, personajes abstractos o genéricos, narraciones fragmentadas, la crítica a la burguesía y la presencia de lo grotesco como medio de representar la naturaleza humana.
Fue Valle-Inclán el español más destacado entre los autores que se acercaron al expresionismo, pese a su fama de ser un escritor individualista. Un análisis de las obras que se engloban dentro de su teoría del esperpento pone de manifiesto un número de coincidencias con la técnica expresionista. La citada "poética del grito" tiene su eco en la obra de Valle-Inclán, y muy especialmente en Tirano Banderas (1926).

Sara Rodríguez
Sara Da Rocha

Fuentes:
Alonso, F. (s. f.) Las vanguardias. Recuperado de http://www.alonso-gonzalez.net/literatura/vanguardias.htm el 15 de diciembre de 2016.
Las vanguardias en España. (s. f.) Recuperado de http://aureliotrigueros.blogspot.com/p/las-vanguardias.html el 15 de diciembre de 2016.
Fernández López, J. (s. f.) Los moviemientos literarios de vanguardia. Recuperado de http://hispanoteca.eu/Literatura%20espa%C3%B1ola/Generaci%C3%B3n%20del%2014/Los%20movimientos%20literarios%20de%20vanguardia.htm el 15 de diciembre de 2016.

Vanguardia: Surrealismo

Como movimiento artístico nace en Francia en torno a 1920. Su creador fue André Bretón y en torno a él se formó un grupo de artistas que residieron en París y siguieron los dictados de la teoría surrealista: Louis Aragon, Juan Larrea, Luis Buñuel y Salvador Dalí, entre otros.
El surrealismo no pretendió ser solo una opción artística sino que quiso promover la revolución integral, la liberación total del hombre: pretendió transformar la vida. Esa liberación se centra fundamentalmente en dos áreas de la personalidad y de la vida. Por un lado buscan liberar al ser humano de sus propias represiones. En este aspecto, entroncan con la teoría del psicoanálisis de Freud. Pero también pretendieron una liberación de la represión que sobre el hombre ejerce la sociedad burguesa y su modelo de estado. En esta tendencia, el surrealismo se relaciona con el marxismo.
Para conseguir esa finalidad de liberar al ser humano de las represiones personales y sociales, los surrealistas se valieron de técnicas concretas, buscando libertad de creación y olvidando la razón:
•  Escritura automática o ensamblaje fortuito de palabras
•  Reseña de sueños
•  Liberación del lenguaje mediante metáforas
Con ello los surrealistas buscaron llamar la atención no de la razón del lector, sino de su inconsciente. Pretendieron provocar acciones, no ser entendidos. Debe considerarse como un movimiento que rehumaniza el arte deshumanizado de las vanguardias, es la última vanguardia, la más resaltante, que cierra un periodo y supone la vuelta a temas existenciales, religiosos y sociales.
Rasgos principales:
•  Pretende acceder a la esencia última de la realidad, adentrándose en los campos profundos del pensamiento y dejándolo libre de toda sujeción racional, al margen de toda preocupación estética o moral.
•  Esta nueva apreciación de la realidad lleva a un universo nuevo, el del subconsciente, donde aquélla se manifiesta en su totalidad, y que es tan importante o más que la vigilia. Esto permite hablar de una "poética del sueño", dominada por la irracionalidad y las técnicas de libre asociación.
•  Otra de las bases es la "escritura automática", que es la resultante del poder productivo de las frases que brotan de la mente al aproximarse al sueño. Tiene como base el azar al cual se abandona el poeta, permitiendo que aparezcan libremente ideas, asociaciones y palabras.
•  En consonancia con el rechazo de una visión informativa o descriptiva de la realidad, surge el concepto de lo merveilleux. En el Manifiesto queda patente: "Digámoslo claramente: lo maravilloso es siempre bello (...) e incluso debemos decir que solamente lo maravilloso es bello”. Esto tendrá después importancia a la hora de formular poéticas como la del "realismo mágico" (concepto aparecido en esos años), o la de "lo real-maravilloso" (elaborada por Carpentier en los años 40), que tienen una evidente deuda contraída con el mundo de las vanguardias, y en especial con el surrealismo.
•  Una consecuencia de lo anterior será el interés manifestado por los mitos, entendidos como símbolos. Para Breton, el surrealista es "un portador de llaves" y, por tanto, los mitos conectan lo real y lo suprarreal. Es el paso del subconsciente individual al colectivo. A partir de aquí se entiende el interés por el folklore, las leyendas y otras formas de creación colectiva.
•  Otros recursos destacados serían el uso de imágenes perturbadoras, la presencia de profecías, los sueños, el humor negro y la crueldad (como vías contrarias al sentimentalismo), el satanismo y la alusión a objetos surrealistas.

Sara Rodríguez
Sara Da Rocha

Fuentes:
Alonso, F. (s. f.) Las vanguardias. Recuperado de http://www.alonso-gonzalez.net/literatura/vanguardias.htm el 15 de diciembre de 2016.
Las vanguardias en España. (s. f.) Recuperado de http://aureliotrigueros.blogspot.com/p/las-vanguardias.html el 15 de diciembre de 2016.
Fernández López, J. (s. f.) Los moviemientos literarios de vanguardia. Recuperado de http://hispanoteca.eu/Literatura%20espa%C3%B1ola/Generaci%C3%B3n%20del%2014/Los%20movimientos%20literarios%20de%20vanguardia.htm el 15 de diciembre de 2016.

Vanguardia: Dadaísmo

Tiene su origen en Zurich en 1916, durante la Gran Guerra, cuando un grupo de artistas, entre los que se encontraban Hugo Ball, Hans Arp o Richard Huelsenbeck, y a los que después se uniría el poeta rumano Tristan Tzara, iniciaron una serie de sesiones en un bar rebautizado Cabaret Voltaire, con la intención de lanzar, en palabras de Ball, "los más estridentes panfletos […] y para rociar adecuadamente con lejía y burla la hipocresía dominante".
Dadá pretendía ser diferente, no conformar un movimiento más. Los dadaístas querían acabar con el arte, bueno o malo, y con la noción misma de literatura. Representaron la negación absoluta. De ahí que su nihilismo acabara en un callejón sin salida. Tzara explicó tardíamente, en 1950, que para comprender muchos de los supuestos del dadaísmo había que imaginarse la situación de unos jóvenes "prisioneros en Suiza" en 1914 y dominados por el rechazo hacia toda forma de civilización moderna, incluido el lenguaje.
El mismo nombre no significaba nada: "Encontré la palabra dadá en el diccionario", diría Tzara, en una de varias versiones. De esa primera explicación surgió uno de los puntos básicos del dadaísmo: el azar contra la lógica y como elemento creativo.
Se iniciaba así una protesta poética y artística contra todo. A partir de ahí surgirían los famosos happennings, y la no menos famosa revista Dadá, dirigida por Tzara, quien acabaría convirtiéndose en el líder del grupo. El Manifiesto Dadá no apareció hasta 1918, momento en el que Tzara entró en contacto con Breton, Aragon, Eluard y Picabia. La categorización de Tzara fue en estos términos: "Protesta con los puños de nuestro ser: Dadá: Abolición de la lógica, danza de los impotentes para crear: Dadá: Chillidos de los colores crispados, entrelazamiento de las contradicciones grotescas y de las inconsecuencias: La Vida" .
De Dadá surgirían elementos utilizados después por los surrealistas, como el gusto por la sorpresa y el escándalo (insultos, violencia, agresión, histrionismo, humor) y el afán experimental, que a su vez procedía del futurismo (Tzara dijo que "el futurismo había muerto de Dadá").
Se ha señalado que este movimiento contenía más actividades que obras, y que éstas formaban parte del espectáculo. A ello se añade toda suerte de recursos tipográficos y caligráficos, mezcla de tintas, etc.


Sara Rodríguez
Sara Da Rocha

Fuentes:
Alonso, F. (s. f.) Las vanguardias. Recuperado de http://www.alonso-gonzalez.net/literatura/vanguardias.htm el 15 de diciembre de 2016.
Las vanguardias en España. (s. f.) Recuperado de http://aureliotrigueros.blogspot.com/p/las-vanguardias.html el 15 de diciembre de 2016.
Fernández López, J. (s. f.) Los moviemientos literarios de vanguardia. Recuperado de http://hispanoteca.eu/Literatura%20espa%C3%B1ola/Generaci%C3%B3n%20del%2014/Los%20movimientos%20literarios%20de%20vanguardia.htm el 15 de diciembre de 2016.

Vanguardia: Cubismo

Surgió en torno al año 1907 con pintores como Picasso o Braque. El cubismo literario apareció unos años más tarde y su máximo representante sería Apollinaire. Como rasgos característicos:
•  Descomposición de la realidad y su observación desde diferentes perspectivas.
•  Integración de diferentes artes. Esto explicará el género literario del caligrama (pintura + literatura) y el pictórico del collage (pintura + escultura + literatura).
•  Pretensión de crear obras con vida propia, independientemente de su parecido con la realidad.
•  Eliminación de lo anecdótico y descriptivo.
•  Fragmentarismo. El poema se suele convertir en una sucesión de emociones, ideas, anotaciones, etc.
•  Espontaneidad. Se niega la elaboración formal posterior de la obra de arte. Se busca lo ilógico.
•  Se huye del intelectualismo.
•  Los temas tratados serán los propios del mundo del momento, sus aspectos positivos y negativos. El poeta se ocupará de aquello que hiera su sensibilidad.
El paso del cubismo plástico al literario se dio con autores como Max Jacob, André Salmon, Cendrars, Maurice Raynal o Gertrude Stein, gente cercana a los pintores cubistas, también a través de revistas como Sic, L'Élan , Nord-Sud y Littérature. Sin embargo, el artífice fue Apollinaire, descubridor de Picasso, quien sistematizó los principales rasgos del cubismo literario.
Junto con los caligramas de Apollinaire, destacan los juegos verbales de Jacob, los poemas innovadores de Cendrars y los versos y aforismos de Reverdy. A partir de 1920, la presencia de Paul Éluard, Benjamin Péret, Antonin Artaud, Robert Desnos, Valery Larbaud y otros autores que luego destacarían en el surrealismo, añade savia nueva a este movimiento.


Sara Rodríguez
Sara Da Rocha

Fuentes:
Alonso, F. (s. f.) Las vanguardias. Recuperado de http://www.alonso-gonzalez.net/literatura/vanguardias.htm el 15 de diciembre de 2016.
Las vanguardias en España. (s. f.) Recuperado de http://aureliotrigueros.blogspot.com/p/las-vanguardias.html el 15 de diciembre de 2016.

Fernández López, J. (s. f.) Los moviemientos literarios de vanguardia. Recuperado de http://hispanoteca.eu/Literatura%20espa%C3%B1ola/Generaci%C3%B3n%20del%2014/Los%20movimientos%20literarios%20de%20vanguardia.htm el 15 de diciembre de 2016.

Vanguardia: Futurismo

Puede considerarse uno de los primeros. Comenzó en 1909, año en que su fundador Marinetti publicó en París el primer manifiesto definiendo el movimiento. Destacan los siguientes rasgos:
-Temas: velocidad, riesgo, peligro, lo moderno, máquinas, violencia, deportes, guerra, militarismo, etc.
-Reformas literarias:
•  Destrucción absoluta de la sintaxis.
•  Sustitución de signos de puntuación por signos matemáticos y musicales.
•  Supresión del YO.
•  Primacía de la imaginación sin ataduras.
•  Alteración y juego con la tipografía.
-Espíritu:
•  Odio a la inteligencia a favor de la intuición.
•  Ruptura con lo pasado.
•  Espíritu iconoclasta. Ruptura con convenciones culturales.
•  Optimismo y vitalidad.
Se apreció su talante dinámico y su rebelión frente a los academicismos; sus llamadas al riesgo ("queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad"), en la línea de posteriores proclamas de Mussolini; su sentido de la modernidad, como defensa de la velocidad y del maquinismo; su visión de horizontes e infinitos; su defensa de lo intuitivo, de la invención; la utilización del humor; sus ataques, en fin, a la moralidad imperante "y a todas las cobardías”.

Sara Rodríguez
Sara Da Rocha

Fuentes:
Alonso, F. (s. f.) Las vanguardias. Recuperado de http://www.alonso-gonzalez.net/literatura/vanguardias.htm el 15 de diciembre de 2016.
Las vanguardias en España. (s. f.) Recuperado de http://aureliotrigueros.blogspot.com/p/las-vanguardias.html el 15 de diciembre de 2016.

Fernández López, J. (s. f.) Los moviemientos literarios de vanguardia. Recuperado de http://hispanoteca.eu/Literatura%20espa%C3%B1ola/Generaci%C3%B3n%20del%2014/Los%20movimientos%20literarios%20de%20vanguardia.htm el 15 de diciembre de 2016.

Vanguardia: principales movimientos en Europa

Los movimientos de vanguardia fueron fundamentalmente europeos y buena parte de ellos tuvo raíz francesa, en la medida en que sus pautas se marcaron desde París. Pese a ello, conviene recordar la existencia de otros grupos que tuvieron su fundación en otros lugares, como el expresionismo, adscrito a Alemania, del dadaísmo del Zurich, del rayonismo ruso (síntesis de cubismo, futurismo y orfismo), del imaginismo inglés (también llamado vorticismo, que desarrolla Ezra Pound sobre la base de nuevos ritmos e imágenes bien definidas), sin olvidar otros movimientos más exóticos, como el estridentismo mexicano o el vibracionismo, variante futurista que desarrolló el uruguayo Barradas en Barcelona.

A esto podríamos añadir otros “ismos”, siguiendo a Guillermo de Torre: superrealismo, purismo, constructivismo, neoplasticismo, abstractivismo, babelismo, cenitismo, simultaneísmo, primitivismo, panlirismo , etc.

En este video se explica de manera resumida la propuesta de cada movimiento:





El común denominador de las vanguardias fue:

  • Afán revolucionario por acabar con la tradición estética de corte naturalista, creando un arte completamente inédito.
  • Completa y absoluta libertad en el terreno de la forma y –paradójicamente a las circunstancias históricas del momento– un despreocupado optimismo.
  • Al principio surgió como arte de minorías, separado del gusto popular, pero progresivamente se ha ido integrando en el actual arte de masas.
  • Perpetuo cuestionamiento de las bases estéticas y experimentación continua de nuevas formas, más adaptadas a la expresión de las nuevas experiencias, anticipándose al espíritu de su propio tiempo, en contraste con las ideas y gustos tradicionalmente establecidos.
  • Exploración de nuevas formas estéticas.
  • Algunos se distinguieron por lo que se ha llamado “irracionalismo poético”, caracterizado por la novedad y la audacia de imágenes.
Sara Rodríguez
Sara Da Rocha

Fuentes:
Alonso, F. (s. f.) Las vanguardias. Recuperado de http://www.alonso-gonzalez.net/literatura/vanguardias.htm el 15 de diciembre de 2016.
Las vanguardias en España. (s. f.) Recuperado de http://aureliotrigueros.blogspot.com/p/las-vanguardias.html el 15 de diciembre de 2016.
Fernández López, J. (s. f.) Los moviemientos literarios de vanguardia. Recuperado de http://hispanoteca.eu/Literatura%20espa%C3%B1ola/Generaci%C3%B3n%20del%2014/Los%20movimientos%20literarios%20de%20vanguardia.htm el 15 de diciembre de 2016.

Vanguardia: Contexto

El cansancio de las tendencias del siglo XIX, especialmente el realismo, provocó en artistas y escritores un deseo de ruptura con el pasado. Pero la fractura que provocaron los movimientos de vanguardia con respecto al arte anterior estaba ligada a cambios políticos y sociales producidos con la llegada del siglo XX. Entonces una nueva concepción del mundo comenzó a gestarse.
Los puntales de lo que había sido la ideología positivista (libre comercio, fe en el progreso, idea de la redención del ser humano por el conocimiento, acceso a una mayor felicidad merced a los avances técnicos y científicos - aquellos elementos en los que se había sustentado la sociedad europea del XIX) se quebraron. El proceso se aceleraría durante la guerra, cuando los frutos de ese progreso contribuyen al horror. A partir de ahí, el "imaginado jardín de la cultura liberal" fue vencido y quedó deshecha la relativa coexistencia pacífica europea de casi un siglo, "desde la batalla de Waterloo hasta la del Somme", en palabras de George Steiner.
Sólo así, tras un proceso traumático en el que la guerra cambia el mapa europeo (para Hauser, el siglo XX comienza realmente después del conflicto), deshace imperios, provoca revoluciones y propicia el ascenso y triunfo de ideologías totalitarias, se comprende el agitado discurrir del periodo siguiente, que coincide con el momento de mayor actividad de las vanguardias.
Tampoco hay que olvidar que la guerra condicionaría personalmente a muchos de los protagonistas de dichas vanguardias, bien porque la hicieron (Breton, Aragon, Cendrars, Brecht, Weiss), bien porque murieron en ella o inmediatamente después (Marc, Macke, Stramm, Sorge, Trakl, Apollinaire), o bien porque fueron desertores del conflicto, como ocurre con el grupo dadaísta, con Tristan Tzara a la cabeza.
La guerra agudizó también cierta idea de la inutilidad del arte por el arte, modalidad que ya no parecía tener sitio en la vida moderna. Es por eso por lo que una de las labores del creador iba a ser la de ponerse en contra de la lógica y la moral, el honor, la religión, la patria o familia, elementos considerados convencionalismos de un pasado rechazable.
España, pese a la neutralidad oficial, vivió gran agitación política y social que sacudió Europa como consecuencia de la Revolución rusa. El periodo culminante de las vanguardias coincidió con una nueva fase de cambios en España: el reinado de Alfonso XIII, una progresiva descomposición de los partidos dinásticos, y el distanciamiento entre la "España oficial" y la "España real". En 1921, el asesinato del presidente y la guerra de Marruecos aceleraron el fin del "turno pacífico" de partidos en el poder, propiciando la dictadura de Rivera a partir de 1923.
Todo esto tuvo reflejo en el mundo de la cultura y del pensamiento. Se tenía conciencia de las causas, de vivir un tiempo nuevo y de que ello afectaba al arte. Se producirá así un cambio de talante que afecta a los más variados órdenes de la vida.
Otro factor importante que influye en el origen y desarrollo de las vanguardias es el referido a los avances tecnológicos. Surgen los diferentes movimientos en un momento de avances vertiginosos -y desconcertantes- en distintos campos (cine, radio, aviones, armas, carros, etc.). Estos avances funcionan como origen de una nueva sensibilidad artística y como inspiración de una nueva iconografía, algo que también ocurre con respecto a la cultura urbana y los nuevos hábitos de vida característicos del siglo XX.

Sara Rodríguez
Sara Da Rocha

Fuentes:
Alonso, F. (s. f.) Las vanguardias. Recuperado de http://www.alonso-gonzalez.net/literatura/vanguardias.htm el 15 de diciembre de 2016.
Las vanguardias en España. (s. f.) Recuperado de http://aureliotrigueros.blogspot.com/p/las-vanguardias.html el 15 de diciembre de 2016.
Fernández López, J. (s. f.) Los moviemientos literarios de vanguardia. Recuperado de http://hispanoteca.eu/Literatura%20espa%C3%B1ola/Generaci%C3%B3n%20del%2014/Los%20movimientos%20literarios%20de%20vanguardia.htm el 15 de diciembre de 2016.